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M3M

  • Mariposa
  • 26 sept 2017
  • 3 Min. de lectura

Cuando yo de la vida me quejaba sólo un bien me rescataba, una luz y eras tú, madre mía, mi esperanza, mi alegría, mi fiel amiga.

A veces la inspiración se va; llegan momentos en los que no sabes para dónde vas ni cuál es el objetivo que quieres alcanzar, pero, en ese instante que estás dentro del túnel sin esperanzas aparece una luz que te dice "aquí estoy", una que viene en forma de mujer con una sonrisa sincera que siempre tendrá sus brazos abiertos para los malos momentos. Que no necesita escuchar de muchas palabras para saber lo que sucede porque solo con una actitud sabe que algo anda mal, porque todas sus cuerdas forman ese único ser, logran proyectar una gran mujer que para cada uno de sus hijos tiene tiempo y espacio en aquel lugar donde se hospedan los más fríos y cálidos sentimientos.


Todo llega a estar en calma cuando los brazos más acogedores llegan con una taza de café y te dicen "todo va a estar bien", es ese momento en donde te das cuenta que tienes al diamante más brillante del mundo a tu lado y depende de ti cuidarlo, y con tus gestos, hacer que logre proyectar su luz en ti.


Por la vida vas luchando contra los monstruos del tiempo, los enemigos del pasado, los amigos del presente y los extraños del futuro que no tienen voz ni rostro. Con los ojos ojerosos pero con su brillo intacto, cansada de trabajar pero con las ganas de seguir viviendo y seguir construyendo nuevos sueños, es como pasas tus días, disfrutando de las alegrías de quienes te rodean y animando a que se sigan comiendo el mundo. Por la vida vas sonriendo sin mostrarle a éste cuantos problemas te rodean, demostrándole que existen más soluciones que problemas.


No todos tienen la suerte de contar con alguien que los guíe en su camino, muchos pierden esa luz a temprana edad o algunos nunca la llegan a conocer. Yo por fortuna te tengo a ti, tengo la dicha de decir que pase lo que pase en mi vida tendré a alguien a mi lado que me diga si lo que estoy realizando está o no correcto. Y aunque tus tres flores se comiencen a marchitar, tú sabes cuándo y cómo es prudente regarlas para que vuelvan a florecer, porque nadie mejor que tu sabe cómo cuidar su jardín.


Haces parte de mi inspiración y no necesito una festividad o un día en específico para poder celebrar tu vida o poder expresar lo orgullosa que me siento de ti y lo feliz que estoy día a día que te encuentres en los espacios de mis escritos. Y aunque estés en estos espacios, eres el único ser con el que se me dificulta expresarle todo lo que siento, se me hace difícil escribir o pronunciar mis sentimientos porque siempre he preferido demostrarte lo que siento y lo que soy capaz de ser con actos y no con palabras que se pueden ir en los vientos de agosto.


Gracias por ser ese diamante que me ayuda a brillar y brilla a pesar de los golpes, por ser esa luz al final del túnel, gracias por enseñarnos a soñar y luchar por lo que deseamos en nuestras vidas a mí y a tus otras dos flores.


Cuando leas esto, tienes derecho a un abrazo y un café. Con cariño, la persona que espera algún día llegar a ser tan fuerte e inteligente como tú.

-MARIPOSA.


 
 
 

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