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Nuestro mes

  • Leioness
  • 11 may 2017
  • 3 Min. de lectura

Amada Mía,

Nuestro mes, el origen de su nombre es incierto. Puede derivar de la diosa romana Maia; de acuerdo con una tradición, la piedra de mayo es la esmeralda y su flor es el lirio. Aunque la esmeralda no es mi piedra preciosa favorita, ni el lirio mi flor, identifica mis sentimientos por ti que fueron creciendo a medida que descubría la belleza de algo diferente, que no conocía y afirmaba no era de mi agrado.


He escuchado que los factores más importantes al calcular el valor de la esmeralda son su pureza y transparencia –eso eres, amada–, sos pura y no me refiero al termino tradicional, me refiero a que en tu alma no hay campo para la crueldad y eres transparente porque en mi camino no se cruzará ser más leal que tú. También dicen que sirve de equilibradora emocional –sí que lo has sido–, todos mis niveles emocionales los haz balanceado y has vuelto mi vida estable, tranquila y feliz.


En definitiva, mayo es nuestro mes porque se cumple un año más de conocerte. Tú, con quien quiero compartir días eternos de frío o calor, en los que duremos todo el tiempo en nuestro hogar sagrado solo disfrutando de nuestra compañía mutua, besándonos hasta el cansancio, abrazando cada miedo, viendo una serie en Netflix, escuchando música, hablando cosas trascendentales o completamente ridículas que nos hacen reír tanto que nos llega a doler el estómago –cómo aprecio esos momentos–; en el que disfrutemos del silencio que no nos hace sentir en soledad, al contrario, nos da paz; o días en los que tengamos tantas ocupaciones que estemos esperando con ansias el momento de irnos a dormir, amo cuando dices “esta es mi parte favorita del día” –también es la mía–, me encanta dormir en tus brazos, despertar y sentir tu calor al lado derecho de la cama, darme cuenta que tenemos una oportunidad más para ser mejores, conocer el mundo y entenderlo sujetando tu mano, pero más que nada, mi cielo, un día más para amar todos esos defectos desastrosos que tenemos. Prefiero que ames más mis defectos que virtudes porque cada uno de ellos me ayudan a mejorarlos para ti, para mí y el mundo. No sos perfecta, pero para mí te acercas mucho, eres un ser de luz maravilloso que me inspira a vivir; estoy feliz de tenerte a mi lado.


Un día prometí entregarte lo mejor de mí, estar en tus alegrías y tristezas, ser tu bastón, tu leal compañía, y lo seguiré haciendo por el resto de mi vida porque así lo decidimos. Cuando me equivoque, dímelo, prometo arreglarlo y no te enfades, por favor; aún estoy aprendiendo a ser comprensiva y paciente. Cuando tengas ganas de tirarlo todo por un retrete porque estás cansada –debe ser agotador lidiar con una persona como yo–, recuerda que juramos luchar hasta el final por mantener 3 cosas importantes en nuestra relación, tanto en palabras como en acciones: respeto, responsabilidad y amor. No te preocupes, yo también lo recordaré cuando me encuentre en el límite.


Me muero por ti, amada mía. Muero por vivir en la desnudez de nuestros cuerpos abrazados día a día, cada caricia me enloquece y tu sonrisa –¡Ay, esa sonrisa…! Me hace suspirar–.Te escribo, miro, pienso y palpo con amor del bueno, puro y real. Tanto nos falta por vivir, pero, tranquila mi cielo, tendremos más 15 de mayo para recordar cuántos sabores nuevos probamos, cuántos sellos nuevos hay en nuestros pasaportes y cuántas fotos increíbles harán parte de nuestro álbum.


Un año más… Te amo, amada mía.


Tuya por siempre.


-LEIONESS.


 
 
 

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